Hay pocas sensaciones tan satisfactorias como colocar la última pieza de un rompecabezas. Ha pasado horas, tal vez incluso días, clasificando, conectando y observando meticulosamente cómo una hermosa imagen cobra vida. Pero, ¿qué sucede cuando alcanzas esa última pieza y descubres que no está allí? El momento triunfal se disuelve en una búsqueda frustrante. Tu obra maestra está incompleta, estropeada por un único y evidente vacío.
Leer más